¡Lo he hecho!

¡Y bien! ¡Lo he hecho! Vengo llegando de la última expedición hace pocos días al monte Aconcagua, 6.962 metros, la montaña más alta de América.

Y el pasado enero fue el Ojos del Salado, 6.893 metros, la segunda más alta y como volcán que es, el más alto del mundo.

Dos grandes montañas que te exigen, donde pasas frío, se duerme poco o medianamente bien, te deshidratas, se te quema la nariz, los pulmones te piden a gritos aire y las piernas te piden pausa… y sin embargo, ¡en pocas partes se puede ser más feliz!

Por los paisajes, la satisfacción de hacer las cosas bien, la superación de objetivos, el crecimiento personal y como alpinista que uno es, por la felicidad y compromiso que pones en subir estas grandes montañas.

 

Cumbre del Aconcagua

En mi caso aún no había pasado nunca la cota 6.000 y tenía dudas de cómo iba a reaccionar mi organismo a la altura, cada persona es distinta y a esta adaptación muchas veces se la compara con una ruleta rusa; a veces te sientes bien, en la siguiente quizás no. Todos los grandes himalayistas tarde o temprano, se ven afectados por los problemas de altura.

La vida también se podría comparar con una ruleta rusa. Las decisiones que vas tomando, van condicionando tu estado actual. Disparas y disparas y el tambor hace clic.

O quizás a la primera hace ¡bang! y en definitiva, de eso se trata en ocasiones, de ir arriesgando más o menos de la cuenta según cada cual, para poder avanzar o para generar el impulso que nos lleve a la situación que queremos vivir (pasar del estado actual al estado deseado) y así lograr nuestros objetivos, ya sea un cambio de trabajo, de actitud personal, del entorno donde vivimos o cambios menores que nos hagan mejorar poco a poco;  a algunos les acomoda más ir paso a paso y a otros arrasar con todo cual avalancha para lograr lo que uno quiere.

Lo importante es la acción, pensar y tener claro lo que uno quiere es el primer paso. Ahora hay que dar impulso a eso, tener un plan de acción de cómo llevarlo a cabo (muchos se quedan en el “me gustaría…”) .

Ojos del salado

¡Así que les invito a dar ese paso! Todos tenemos sueños, muchos ya los están llevando a cabo y otros están en la fase de querer algo y quizás no saber muy bien cómo hacerlo. Pregúntense quizás qué necesitan a nivel práctico para poder conseguir lo que quieren.

Una vez lo tengan claro lo siguiente es el cómo lo hago para obtenerlo y así formulan su plan.

Ayuda el escribirlo en un papel, se visualiza mejor, también se puede tener una foto del objetivo, como fue el caso de Lene Gammelgaard, alpinista danesa que fue la primera mujer de ese país en subir el Everest, quién se hizo imprimir una enorme foto de la montaña y la puso en la entrada de casa, así cada vez que entraba podía ver su objetivo, y le ayudaba mantener la fuerza y concentración para seguir entrenando y no desviarse del camino que a veces está plagado de tentaciones.

Bien, aquí termino por ahora y les invito a que vean las cosas simplemente.

A veces nos complicamos demasiado la vida y nos desgastamos con cosas superfluas, ya lo dijo algún general por ahí en la historia que el mejor plan de batalla, es el que se escribe en una servilleta.

¡Salud, actitud y buenas montañas!

 

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