Entre miedos y aprendizajes en los días previos a alcanzar la cima del Manaslu

Me encuentro en estos instantes en plena subida definitiva para realizar el ataque a la cima del Manaslu.

Y quiero aprovechar para relataros uno de los días más complicados de la expedición hasta la fecha.


Acabamos de llegar por primera vez al Campo 2, a 6300 metros de altitud y son aproximadamente las 10 de la mañana.

Pero retrocedamos algunas horas atrás…

Son las 4 de la madrugada, suena el despertador en el Campo 1, David sale de su saco y enchufa el infiernillo para preparar el desayuno.

Salgo de mi saco prácticamente vestido, hoy he dormido hasta con los botines de las botas puestas para minimizar posibles congelaciones.

Me pongo el plumas y desde mi posición me dispongo a equiparme mi arnés y material de escalada necesario…. en este instante me asalta el primer pensamiento de pereza;

“¿Que coño hago levantándome a estas horas? ¿Dónde voy? ¡¡Hoy al Campo 2!!”

Automáticamente me doy cuenta de que no es pereza, esto que siento es miedo.

No conozco la ruta, y lo que sí se es que está llena de seracs, grandes bloques de hielo que pueden desprenderse o desencadenar una avalancha de enormes dimensiones, grietas en las que solo el hecho de asomarte a su vacío hacen que tu corazón empiece a latir y tu cabeza empiece a imaginar la asfixia que sentirías si cayeras dentro de una de ellas y quedaras encajado entre los dos bloques de hielo, las pendientes de hielo y nieve que retarán mis piernas y brazos ya deteriorados por la hipoxia…

Ruta entre los Campos 1 y 2 del Manaslu

Por supuesto transformo rápidamente todo esto en la película que empiezo a contarme a mi mismo… que si caerán los seracs (por supuesto todos encima de mí) que si seré capaz de arrastrarme por esas enormes pendientes o que si me engullirá la tierra a través de la garganta de las grietas que pueblan este gran glaciar, ni un mínimo comentario de alegría, de disfrute… no esperaba menos tratándose de mi cabeza.

Llevo todo el año esperando en el silencio de mis pensamientos en este momento, es el punto clave, la zona de la montaña, después de los siete mil metros, que más me impone, seguramente en la que más habré pensado los últimos días y semanas, y estoy a pocos minutos de atravesarla, o según yo, de que me atraviese como un gran monstruo de las galletas vestido de blanco.

En ocasiones los pensamientos transformados en creencias sobre mí mismo, me restan capacidad para llevar a cabo cualquier acción.

Estas creencias convertidas a verdad por mí, aunque sean falsas, me restan, me derrotan antes de empezar, sin ni siquiera haberlo intentado, me hacen ver los obstáculos más grandes de lo que realmente son, me frustran al no permitirme hacer infinidad de cosas, en definitiva me debilitan y me inactivan.

Decido que hoy no habrá pase de película pesimista, el miedo que siento viene en gran parte de lo incierto, de lo desconocido.

“Una incertidumbre que he de aceptar, tratar de tener mi atención puesta en lo que hago, en el aquí y ahora, y simplemente empezar a caminar.”

Secuencio las acciones; acaba de vestirte, sal de la tienda, ponte los crampones, empieza a subir… sin darme cuenta voy avanzando, este hecho me permite ir inundando mi mente de una conversación que me anima a seguir.

Yo disfrutando de la superación de mis miedos.

Llegando a las primeras dificultades me asalta un pensamiento negativo:

– Es imposible, me digo!

– Pero gilipollas, si ni lo has intentado, me contesto!

Mientras estos dos pensamientos se van haciendo amigos, decido continuar y simplemente afrontar y responsabilizarme de esta realidad, tal y como es, blanca, frías, vertical, simplemente espectacular.

Ya en la comodidad de mi saco de dormir dentro de la pequeña tienda del Campo 2, me retiro a mi rincón de pensamientos, con una ligera sonrisa de satisfacción.

Satisfacción por haber, pienso, aprovechado un fantástico día de miedo, transformándolo en un fabuloso día de aprendizaje sobre mí mismo.

Seguimos aprendiendo.

Seguimos para arriba.

Esto no para.

Bona nit!!!

En mi día a día dirijo una empresa de un equipo humano formado por más de 30 trabajadores dedicada a realizar montajes industriales. Mi pasión, la montaña. De la unión de ambos, mi experiencia en la dirección de empresas, y el aprendizaje que me ha dado la montaña, he puesto en marcha el proyecto YOU CAN SUMMIT.