Cómo sonreír a la vida

Que nunca deje de haber una primera vez.

Para todo.

Que nunca se pierda esa maravillosa sensación que nos recorre, vibrante, la columna, haciéndonos sonreír y tenernos en alerta ante lo que está por venir.

Porque por mucho que se parezca a otras situaciones, es algo totalmente nuevo y oye, cómo pone ese instante.

Esta primera vez, es mi primera charla motivacional formando parte de un equipo que apuesta a lo grande por transmitir lo que se vive y se aprende en las cimas y en los momentos tensos e intensos de las montañas, para trasladarlo, más tarde, al día a día de todos aquellos que esperan poder tener la oportunidad de formar parte de este grupo de privilegiados que podemos vivir y sentir la montaña latir con fuerza.

Esos latidos, nos llevan a ir a por más.

Más arriba, más lejos, más cargados y sobretodo, con mayor ilusión.

Una ilusión que pude ver reflejada en las miradas de los aproximadamente 70 asistentes a la conferencia que tuve el gusto de dar en el auditorio del Centro Cultural Salvador Miró de Ibi, Alicante.

Tengo la suerte de poder contar a mis espaldas con numerosas exposiciones en diferentes ambientes. Escuelas, fundaciones oncológicas, universidades, televisión, o en carreras, no obstante, en esta ocasión, sentí ese picorcito al poder estar delante de toda esta gente, ávida de conocer una historia de vida que se escapa de lo que se entiende por habitual.

Curiosos, se sentaron delante de mí. Esperando que la ponencia diera su inicio.

El pistoletazo de salida estaba a punto de darse. You Can Summit y Runnife echaban, por fin, a caminar juntos.

Todo transcurrió como en ocasiones habituales. Movimiento por el escenario, risas provocadas por un sentido del humor con el que busco la proximidad y hacer que cada uno de los asistentes, sienta suya la historia.

A mí, cuando antes me llega alguien a impactar, es a través de cómo es capaz de sonreírle a las diferentes situaciones de la vida, así que es como mejor siento que debo trasladar lo que me motiva a Vivir a tope cada instante. Sin par.

En mi mente, la emoción de saber que, tras la charla, como buen asilvestrado, voy a ir a la montaña a pasar la noche en mi cama favorita del mundo, mi Ghost UL 2 , en lugar de en una habitación de un hotel u hostal.

Cenar a la luz de millones de estrellas en una fría noche de montaña y desayunar al son del silencio y el calor del incipiente sol se convierte en una motivación aún mayor para empezar a responder las preguntas de un público que se ha emocionado visiblemente, y que interactúa casi sin dejar tiempo tras las respuestas.

Ibi se va tornando, de a poco, en uno de mis lugares favoritos, en los que he compartido actividades y he logrado sumar emociones a mucha gente.

Y es que resulta que, he pasado de ser Juan Dual compartiendo a ser integrante, una pieza de un engranaje que tiene muchas ganas de hacer mucho ruido, llamado You Can Summit.

Este motor ruidoso va con todo y a por todas, a luchar contra el cáncer y plantarle una sonrisa a la vida a modo de serio desafío.

Y es que, ¿por qué no sonreírle bien de cerca a aquello que te vale la pena y te llena?

Con la motivación y la pasión por bandera, lucho contra el cáncer a través de actividades de montaña llevando un mensaje de fuerza a todos aquellos lugares donde llego. #NoLoPienses