Para conectar… ¡primero desconectar!

¡Hola amig@s! Hoy ha sido un día intenso, emocionante y lleno de vida, pero he vuelto a tener una sensación que estoy seguro de que comparto con much@s de vosotr@s.

Es ese agotamiento mental causado por las miles de cosas superfluas que han pasado fugazmente por mis pensamientos a lo largo del día, y que me han planteado cada una de ellas una pequeña pregunta que ha cargado un poco más mi mochila de cosas pendientes.

A eso se le han sumado un montón de mensajes de WhatsApp, decenas de notificaciones de Twitter, todas aquellas personas y sucesos que se han cruzado en mi camino y han interrumpido los momentos en que estaba concentrado en una tarea… total que he hecho muchas cosas a lo largo del día pero me siento insatisfecho porque no he sabido tomar el control de mi tiempo.

Me siento como aquellas palomas a las que tiraba pan de pequeño, cada vez que una miga tocaba el suelo, captaba su atención e iban hacia ella a picotearla… inmediatamente caía otra miga que volvía a captar su atención y repetían la acción… ¡Me he pasado el día picoteando como una paloma!

Por suerte, el aspecto de la carga mental tiene fácil solución, me calzo las zapatillas o los pies de gato, y me concedo un rato corriendo por la montaña o escalando… esa pequeña desconexión me ayuda, como seguro que a much@s de vosotr@s, a resetear y sentirme fresco de nuevo.

Y en ese pequeño oasis reflexiono y me doy cuenta de que ciertamente necesito un profundo cambio de hábitos, no quiero seguir viviendo mis días de un modo reactivo como esas bonitas palomas, quiero tomar las riendas de mi tiempo porque cada segundo es único y tiene mucho valor para mí.

 

¿CÓMO ME EMPUJA LA MONTAÑA A TOMAR LAS RIENDAS DE MI TIEMPO?

La montaña tiene una magnífica cualidad que hoy en día a algun@s les provoca pavor… ¡y es que no hay cobertura! En ella te encuentras caminando en silencio durante horas a pesar de ir acompañado de personas a las que quieres y con las que pasarías jornadas enteras conversando.

En ocasiones. porque mantienes la distancia que da la tensión adecuada para que la cordada sea segura, otras veces por el cansancio, en otras ocasiones por el viento o la nieve, y en algunos casos porque los silencios dicen muchas más cosas que las palabras.

Sea por lo que sea… pasas horas escuchando el áspero crujir de la nieve bajo los crampones a cada paso, el viento azotar las cumbres, algún peñasco cayendo en un lugar indeterminado cuyo ‘¡cloc!’ retumba por tu espina dorsal.

Y mientras todo aquello va transcurriendo, como una cebolla, vas perdiendo las capas exteriores de ideas superfluas y poco a poco vas entrando en tus pensamientos más profundos y van aflorando emociones que no esperabas.

A medida que van cayendo las capas vas escuchando tu respiración y tu corazón con más fuerza y yo personalmente vuelvo a sentirme un minúsculo grano de arena que la gravedad ha enganchado a un pequeño planeta que viaja a velocidad de vértigo por el universo… y eso me recuerda lo que es realmente importante para mí con una fuerza y una transparencia que me reconecta a la esencia de mi vida.

¿Hacia dónde voy? ¿Qué es realmente importante para mí? ¿Estoy viviendo la vida que deseo vivir? Todo tipo de preguntas que surgen catalizadas por la potencia del entorno y la desconexión del exterior.

Y en ese momento me doy cuenta de todo lo que ha sucedido en cuanto he desconectado unas horas.

 

¿CÓMO PUEDO DEJAR DE ACTUAR COMO LA PALOMA Y TOMAR LAS RIENDAS DE MI TIEMPO?

Ciertamente hoy en día no es fácil distinguir entre conectividad y disponibilidad y éste es uno de los principales problemas, ya que estar constantemente conectados, puede mermar nuestra creatividad. Los Smartphone son una herramienta muy útil pero pueden tornarse un ‘ladrón del tiempo’ peligroso, que nos hace picotear constantemente e ir recibiendo una cantidad de información a lo largo del día absolutamente ingestionable, que nos hace perder la atención y no favorece que profundicemos en nuestras ideas. Para evitarlo, hay algunas medidas que pueden ayudarnos a tomar nosotros el control de la información que queremos recibir y no estar a merced de la misma.

  • GESTIÓN POR PAQUETES – Continuamente nos entran notificaciones de mails, WhatsApp, Twitter, Facebook… que captan nuestra atención y nos despistan momentáneamente de aquello a lo que estábamos atendiendo. Un consejo, simplemente desactiva las notificaciones y establécete unos puntos del día en que consultarás las aplicaciones. Puedes notificar a qué hora consultas la herramienta y animar a tus contactos a que te llamen en caso de que consideren que algo es tan urgente que debe ser notificado de inmediato… el resto puede esperar a que tú decidas consultarlo.
  • RESPETA TU TIEMPO CON OTRAS PERSONAS – Si tienes el privilegio de compartir un buen rato con alguien, simplemente deja el teléfono a parte y disfruta de la conversación, date un respiro y dale la importancia que se merece a las personas con las que compartes tu tiempo y préstales atención, de todo el mundo se aprende algo. Ahora estás aquí y no allí.
  • CONTROLA TU ENTORNONadie puede concentrarse si es constantemente interrumpido. Si vas a concentrarte en una tarea, simplemente comunica el tiempo que necesitas para hacerlo y solicita a tu entorno que si no se trata de una urgencia, lo tratéis cuando hayas finalizado. Asimismo respeta el tiempo de los demás.

Bueno, espero que estos consejos os sean de utilidad ¡y si tenéis alguno más que nos ayude a todos a desconectar por favor compartidlo!

¡Salud y montaña amig@s!

Ingeniero Industrial, Máster en Wather Management y posterior especialización el liderazgo y gestión emocional. Trabajo en el mundo de las operaciones en redes de suministro de agua potable. Mis pasiones… la música y la montaña.