Agárrate fuerte a la vida, nunca sabes las sorpresas que te depara.

Normalmente nos acordamos de nuestra última aventura, y la mía ha sido la ascensión a La Leonera de 4.954 metros en los Andes Chilenos.

¿Qué tiene de especial esto?

Para mí bastante, puesto que en esta montaña, en 2016, a punto estuve de morir congelado durante toda una noche luchando sólo contra una tormenta a 4.800 metros.

Una experiencia de las que te marcan, y en la cual me apliqué al máximo para sobrevivir, ya que sabía que ¡IBA A VIVIR!, y no iba a haber viento y frío que lo impidiera.

Y así fue, bajé por mis propios medios, muy tocado de pies y manos, iba bajando tan tranquilo que me paré a hacer fotos, porque el paisaje era sencillamente espectacular, y cuando el helicóptero del grupo de rescate me divisó, tan ancho me quedé que pensaba irme a casa y no al hospital, donde finalmente me llevaron, para descubrir allí el alcance de las congelaciones que sufría, y aterrizar, nunca mejor dicho, en la realidad…

Si hay algo que aprendí de esta experiencia, ha sido a ser humilde en la montaña.

Muchos ya han escuchado la frase “la naturaleza siempre gana”, yo lo comprobé por las malas.

Solía ser cabezota, y lo sigo siendo, aunque ahora me aplico un poco más.

Ya desde el primer momento mostré una enorme capacidad de superación y adaptación, así que me propuse transmitir esta experiencia, guiar con mis acciones, y cuando lo cuento, parece que lo hago bien, porque la gente me mira con emoción.

Recuerdo cuando en una charla de motivación que di, al terminar se me acercaba la gente para hacerse fotos conmigo, haciendo que me sintiera cual famosillo de turno.

En cierta manera no podía estar más contento de ver que mi experiencia servía para alguien.

Un año después he vuelto a la montaña en cuestión, había que cerrar el círculo, quedar en paz con esa bella y altiva montaña, volver a subir, reconocer el lugar donde pasé la noche, que ya forma parte de mí.

Por muchas montañas que suba, esta será siempre “mi montaña”, la que tanto me quitó y la que tanto me ha enseñado y entregado.

 

¿Y qué viene ahora?

 

Curiosamente he entrado en el mundo de las expediciones.

Este Enero voy al Nevado Ojos del Salado en Chile, con 6.893 metros tiene varios “ más” , es el volcán más alto del mundo, es la montaña más alta de Chile y es la segunda montaña más alta de América!

¿Y en Febrero? al Aconcagua de 6.962 metros, la más alta de América y que forma parte de las 7 cumbres, que son las montañas más altas de cada continente, de las que ya subí al Elbrus, con sus 5.642 metros la más alta de Europa, con lo que ya tendré 2 de 7, y ahí lo dejo, esa no es mi batalla.

Ahora tengo otros proyectos de montaña que me gustan más.

¿Les conté que todo esto es a raíz del accidente? Por eso comentaba antes lo de “curiosamente”, ya que una de las consecuencias ha sido conocer personas claves, nuevos proyectos y la apertura de puertas para este tipo de cosas.

Y si nada hubiese pasado estaría en casita, con el curro de antes y sólo pensando en que llegase el fin de semana para largarme a cualquier montaña, ¿de las altas y exóticas? Nooo, ¡eso quedaría para los pros!

¡Y ahora mira por dónde aquí estoy!

Así que por aquí les iré contando mis aventuras por los Andes este verano austral 2018 y todo lo que espero aprender por el camino.

¡Aquí los dejo por ahora!

Alpinista y Máster en Coaching con PNL para un enfoque más profesional. Amante de la naturaleza, con especial predilección por las montañas del mundo, las cuales me han otorgado una especial visión de la vida.