Lo mejor de cada uno.

Siempre me sorprende.

Tiene la capacidad de sacar lo mejor de mí.

Cada vez que salgo a enfrentar una nueva ruta, una nueva experiencia, una nueva actividad, cuando creo que sé qué estoy haciendo o a qué me estoy enfrentando, va la muy bestia y me saca totalmente de los esquemas que tenía más o menos preparados en cuanto a mente se refiere.

Sé que, de una manera u otra, tengo las cosas controladas en cuanto a seguridad y pasos a seguir para que toda la experiencia, bien sea una carrera o una ruta larga a un ritmo mucho más lento pero más disfrutón, llegue a buen puerto. O cima, oiga, ¡depende de la circunstancia!

El caso es que, si hay algo que es imposible de manejar, es la mente. Teniendo presente siempre que somos nuestros peores enemigos, creamos cualquier excusa o razón para hacer marcha atrás o boicotear situaciones que parecían favorables.

En estas últimas semanas, la montaña, si no vas a ella, viene a ti, me ha traído un regalo maravilloso e inesperado en forma de una serie de mentes, de espíritus, individuos que, de no ser por haberme enamorado y enlazado con la montaña de esta manera tan intensa y extraña para los que nos observan desde fuera, no habría tenido jamás la oportunidad de disfrutar en un plano tan intenso como he podido hacerlo.

Personas que han hecho de su pasión, su vida y que se han convertido en un ejemplo precioso para mí. Un tesoro que pienso guardar para toda la vida.

Desde la paz, calma y tesón de Óscar Cadiach, el hombre de mayor edad capaz de lograr la gesta de los 14 Ochomiles sin oxígeno supletorio.

A la fuerza y energía a raudales de dos bestias pardas como Genís Zapater y Pere Aurell. Dos chorros de potencia que pueden cargarte de pilas con la mayor facilidad del mundo y con una eterna sonrisa y ganas de comerse el mundo que les rodea.

Asimismo, me ha traído una sorpresa que no esperaba para nada. Y que espero, de aquí salga algo de motivación para que salgáis más a la montaña con más ganas de sorprendernos diariamente, pero es que faltan mujeres que nos compartan sus hechos, sus aventuras y sus pasiones por darlo todo relacionado con la montaña. Tengo la sensación de que, a riesgo de meterme en un jardín importante, este es un mundo que aún falta por ser conquistado a lo grande por vosotras, ya seáis madres, mujeres emprendedoras de aventuras, libres. Siempre.

Siempre se dice que la bicicleta es una herramienta de liberación y emprendimiento de cara a los movimientos feministas. ¿Acaso hay una sensación de mayor libertad y amplitud que la de la montaña? Ya sea en bicicleta, corriendo, escalando, caminando o simplemente mirándola.

Esto no es más que una invitación apasionada a que hagáis, de la libertad que se puede disfrutar y sentir en las montañas, a empaparos y compartir esa libertad con todas aquellas que creáis que sientan ese bicho que les llama a tirar pa’l monte.

No en vano, en las culturas indígenas de Latinoamérica, se habla de la Madre Tierra como la Pachamama, una mujer poderosa. Devolvámosle una fuerza que solo puede ser encontrada en vosotras.

0 0 vote
Article Rating
Subscribe
Notificar de
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments