Preparándome para el Manaslu – Entrenamiento en Pirineos

Es un lunes de agosto cualquiera, sólo me quedan 100 metros de ascensión para llegar a la cima de este monte.

Me encuentro en el Taillon, es el tercer y último día de este largo fin de semana que hemos dedicado a entrenar en la zona de Ordesa-Vignemale.

Se nota el cansancio en las piernas, en ocasiones algo de dolor, y ese dedo pequeño que Gloria me curó empieza a molestar más de lo normal. Si miro hacia atrás, esta que pongo a continuación es la magnífica estampa que veo, toda la crestería con la punta Banzillac, la Brecha Rolando, los Marboré detrás y el Monte Perdido vigilándonos a todos:

Pensando en estos días de entrenamiento, hago recuento de los metros ascendidos, de los kilómetros recorridos, de las sensaciones vividas, de las emociones que me hacen estar aquí arriba y de las conversaciones que he mantenido conmigo mismo, conversaciones dirigidas a visualizar momentos que viviré en el Manaslu.

Momentos como la salida del saco habiendo dormido a 6800 metros de altitud, el desayuno de esa mañana, sin ganas de comer por los efectos de la hipóxia, la salida hacia cima, si la montaña nos deja… y es que en la soledad de la montaña y de estas ascensiones, aportamos a nuestra imaginación detalles más reales de los que luego viviremos.

El sábado ascendimos el Vignemale por el corredor Moscowa y bajamos dando la vuelta por Francia, buscando el Puerto de Bernatuara para desde ahí bajar hasta San Nicolás de Bujaruelo.

Y ayer domingo, todavía con las piernas entumecidas del día anterior, cogimos la bici de carretera y ascendimos el puerto del Portalet desde Biescas para luego bajar a Francia y volver a subir desde su mitad francesa. La idea era ir más allá y ascender el temido Aubisque, pero mis jóvenes piernas de ciclista piden más kilómetros para tal objetivo.

FOTO: Vistas desde la cima del glaciar del Vignemale
FOTO: Punto final del puerto del Portalet con el Midi d’Osseau al fondo.

Pero volvamos al presente, a esos escasos metros para llegar a la cima de este Taillon, solo de mí depende lanzar al aire los pensamientos y transportarme a otro lugar, es algo que no paro de repetirme.

Numerosas veces me obsesiono con el final, con finiquitar lo que tengo entre manos, ya sea una escalada o en mi trabajo diario, quiero que lo que se tenga que hacer se haga inmediatamente, saltándome toda la secuencia del proceso que he de recorrer para poder lograr cualquier meta, cualquier objetivo. 

La montaña es mi maestra, la que me ayuda a trabajar esto, a reconocer cada paso, a ser consciente de cada acción, cada punto señalado y me permite trazar un camino que cada vez se parece más a lo que tengo en mente y lo que luego viviré.

Pensar en futuro me debilita, ya que cocino el deseo de cumplir mi objetivo con ingredientes del presente, y normalmente en tono negativo, es decir, si hoy mi objetivo era ascender el Taillon de 3144 metros y, estando en el Puerto de Bujaruelo a 2272 metros empiezo a pensar que todavía me quedan prácticamente 6 km por recorrer y 900 metros que ascender, se me pasa por la mente el darme la vuelta, pensar que ya es suficiente o cualquier otra idea que me lleve a poner punto final a la jornada, al proyecto, a mis objetivos.

En mi mente pesa más lo que me falta que lo que ya llevo recorrido, reconozco que esta es una de mis grandes áreas de mejora.

Y ya de subida, me anclo a cada paso, me conecto a esta roca grisácea descompuesta, a aislarme de la cantidad de gente que, como yo, ha querido visitar este formidable trozo del pirineo hoy. Levanto la vista y veo a dos señores mayores, franceses seguramente, acercándose hacia mí, bajan de la cima y me sonríen, será la misma sonrisa de satisfacción con la que yo bajaré en unos instantes.

Continuo subiendo, viendo a cada paso la punta de mis botas, mi sombra reflejada en el terreno y siento que estoy disfrutando la preparación, para esta próxima expedición al Manaslu, estoy haciendo todo aquello que está a mi alcance, que entra dentro de mis posibilidades y capacidades, para poder permitirme el intento…

Disfrutaré de esta expedición, ¡seguro! ¿Y luego?… Luego la montaña dispondrá.

Hago los últimos metros disfrutando de lo que hago, de donde estoy y de lo que me queda por recorrer, y este monte acompaña, el Taillon se encuentra entre el Monte Perdido y el Vignemale, un asiento para disfrutar del placer de la montaña, y es lo que hago, me siento en la cima y me doy el gusto de disfrutar de mi alrededor y de la ascensión que acabo de hacer.

FOTO: Brecha Rolando.

Ya de bajada un cruel pensamiento empieza a brotar en mi cabeza, ¿y si bajo a buena hora para coger el coche y ascender el Col de l’Aubisque en bicicleta?

A pesar de saber que este pensamiento no es recomendable para la bajada, pues la ansiedad y las ganas de bajar me harán centrareme en el final y no en disfrutar de la bajada… del tirón bajo al camping de Bujaruelo, son las 14:30, consulto la meteo, cojo comida, monto en el coche y a las 16:30 ya estoy en la curva donde arranca este mítico puerto del Tour de Francia.

Vengo ilusionado, ayer me quedé con las ganas y no puedo dejar perder la oportunidad de finalizar un día redondo.

FOTO: Entre el prado aparece la serpiente de la carretera de los tramos finales a l’Aubisque.

Tras casi dos horas de ascensión, de haber contado cada kilómetro, y después de haberme dado más ánimos que los aficionados que abarrotan estas laderas un día de Tour, recorro las últimas curvas, sonrío, me felicito y “pabajo”.

Son las 22:45 y ya entro en mi saco, empecé el día a las 06:30, un día que planifiqué con el único objetivo de subir al Taillon, y del cuál me he llevado la satisfacción de poder estar suficientemente motivado y preparado para encarar una segunda ascensión consecutiva, en este caso en bicicleta.

Me pregunto, qué hubiese pasado si me lo hubiese planteado todo de golpe, saltando mis pensamientos de una etapa a otra…

¿Habría podido situarme en cada paso?

¿Habría disfrutado de cada parte de la secuencia?

¿O mi cabeza habría ido y venido sin parar, pensando lo que me queda por pasar?

La cantidad de acciones que he de resolver antes de acabar el día, los pasos que he de recorrer, come, bebe, para, recoge, mira…

¡Conéctate!

¡Hasta la próxima!

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Noe
Noe
23 agosto, 2017 14:31

Mai abandones,
Persegueix els teus somnis.
No sigues conformista,no et posis límits, sols gaudeix de la montanya, que’s el que més T’agrada!
Pensa sempre ,en el que has aconseguit per estar ahi!
Molts Besets i molta sort , estem amb tu! T’estimem